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viernes, 14 de junio de 2013

Del baúl de mis recuerdos: Fortress

Fortress. Fortaleza. Suena a nombre de una edificación inexpugnable, pero al mismo tiempo un refugio, o quizás hasta una prisión.

Así se llamó una película de 1992 protagonizada por Christopher Lambert, en la cual lo metían preso por haber violado la ley de "un hijo por pareja". Una película que se situa en un futuro distópico, pero no voy a hablar de ella.

Voy a hablar en cambio de Fortress, una película de 1986 estelarizada por Rachel Ward, película nada futurista y quizás algo desconocida en ciertos círculos. Una película que considero de culto, vaya.

Como muchas, "basadas en hechos reales", se toma ciertas licencias para añadir drama y emoción a la experiencia de ver la película. El hecho real es el siguiente:

En el pueblo de Faraday, en 1972, en Victoria, Australia, dos sujetos armados entraron a la escuelita local, una institución rural de un solo cuarto. Secuestraron a la maestra y a sus seis alumnas y se las llevaron en una camioneta. Dejaron una nota en la escuela pidiendo una gran suma de dinero por el rescate, o si no, matarían a las alumnas y a la maestra.

El premier de Victoria aceptó pagar el rescate, y acordó con los secuestradores un punto de reunión. Iba armado, así como sus asistentes, con armas ocultas incluso en el tobillo. Pero los secuestradores no llegaron a la cita. 

Al día siguiente, los secuestradores le dijeron a la maestra que las dejarían en la camioneta solas, porque iban a recoger el dinero del rescate. Aprovechando que estaba sola con sus alumnas, la maestra pateó la puerta de la camioneta con sus botas, y logró abrirla. Era de madrugada. Escapó con sus alumnas y encontró ayuda unos kilómetros más adelante. Más tarde, se organizó una cacería por parte de las autoridades para capturar a los secuestradores, lo cual hicieron.



Y bien, ese es el hecho real en el que está basada esta película de la que voy a hablar, que a su vez también está basada en una novela basada en los hechos reales...puf...


Advertencia! Spoilers:

En una pequeña localidad rural de Australia, una maestra de escuela y dos de sus alumnos van camino al centro de enseñanza. Al llegar ahí, y disponerse, junto con los demás alumnos a comenzar su clase, uno de los niños comenta sobre la presencia extraña de unos sujetos enmascarados, tipos que vio poco antes de entrar a la escuela, rondando la zona. Con máscaras de pato, de Santa Claus, de gato y no me acuerdo qué otra, emboscan la escuela, y obligan a los alumnos y a su maestra a salir y subirse a una camioneta, permitiéndoles llevar sus cosas.



Hay alumnos de todas las edades, desde niños a adolescentes, porque, como es una escuela rural, todos los grados están revueltos en el mismo salón. La maestra, Sally, decide hacer todo lo posible para que no lastimen a sus pupilos.


Los secuestradores los llevan a una caverna en donde los mantendrán hasta que puedan cobrar el rescate. Mientras, los amenazan, e insinuan que violarán a la maestra y a una de las alumnas, la más crecida de todas, que está en esa línea entre niña y mujer, y es evidente por las formas de su cuerpo. 



Los secuestradores, pasado un rato, colocan una piedra en la pequeña entrada de la cueva. Sally deduce que, si pusieron la piedra, es porque no estarán ahí un tiempo. Así que aprovechan para explorar más su entorno y descubren que no es una pequeña cueva después de todo, sino todo un complejo de cavernas subterráneas, de las cuales al parecer, los secuestradores no tienen idea. Pero no toman una acción inmediata de escape. Los niños están cansados, asustados.

Los secuestradores regresan y la maestra les dice que los niños necesitan comer. Así que los secuestradores trepan a todos de nuevo en la camioneta y llegan a la casa de unos ancianos, a los que, a punta de escopeta, les exigen comida. Pero no precisamente para los niños, al principio. Los maleantes comen primero, y después la maestra Sally con sus niños.

Antes de irse, para que no haya testigos, los secuestradores matan a los ancianos. A Sally le pesa ello, pues fue ella quien pidió a los secuestradores lo de la comida. Los regresan a la caverna y más tarde vuelven a colocar la piedra. De nuevo están solos. 

Sally decide que es tiempo de escapar, así que lleva a todos sus alumnos a un lago subterráneo que antes habían visto, donde hay un gran muro de piedra, el cual ella, deduce, los llevará al otro lado del complejo de cuevas. Para pasar del otro lado, y estar secos y listos para emprender la huída, deben quitarse la ropa, al menos la de arriba, la interior no. Así lo hacen y pasan con la maestra casi de a uno por uno al otro lado, nadando por debajo del muro de roca. El último niño en pasar, casi un adolescente, guarda toda la ropa de los demás en su maleta para que no se moje.



 Pasados del otro lado, y aparentemente a salvo, deciden ahora sí escapar. Pero los secuestradores se dan cuenta y comienzan una cacería contra ellos, hiriendo en la persecución a dos de los niños.

Encuentran otra cueva, que deciden será su refugio, e improvisan trampas y armas con utensilios escolares como navajas y otros objetos filosos. Sally decide que es hora de, en vez de escapar, sobrevivir y no dejarse de los secuestradores. No quiere cometer más errores, o que haya más víctimas.

Maestra y niños juegan al cazador también, ahora. Y uno a uno van eliminando a los secuestradores, el penúltimo se enfrenta casi cuerpo a cuerpo con la maestra, quien es ayudada cuando los niños dejan caer un alud de rocas sobre el sujeto. El alud falla, pero permite a la maestra asestarle un golpe de gracia con una lanceta hecha de un palito y una navaja. 

Los niños y Sally ya han vivido demasiadas amenazas, tortura psicológica y persecución, sin mencionar heridas de bala. Su inocencia en ese aspecto les ha sido arrebatada. Así que preparan su fortaleza, la cueva, con más trampas. Armados con sus lanzas y piedras esperan. Y el último de los secuestradores, al ver el cuerpo del penúltimo, se abalanza con odio hacia la cueva donde ve fuego, entra a la cueva con un grito y con su escopeta, y... 

En esta parte hay dos versiones diferentes: la que yo recuerdo y la que ví hace poco. En Brasil, al parecer, editaron esta parte para acentuar más el drama y el impacto de lo que sigue. Y me gusta más esa versión.



Porque no se ve inmediatamente lo que sucede entre el secuestrador y Sally con sus niños. En la edición brasileña, la escena se corta a una plácida clase al aire libre. Sally les lee un cuento a los niños, y de repente aparece un detective con un policía. Viene a indagar sobre la investigación acerca del secuestro, ya que hay cosas que no concuerdan con la declaración de Sally y los niños, en relación a lo que han encontrado. Le piden que hable con ellos en privado, pero ella se rehúsa, pues dice que los niños ya lo vivieron y lo pueden escuchar todo sin problemas. 

De todas formas, los agentes la convencen de entrar al aula. Le dicen que en uno de los cadáveres encontraron no pruebas de haberlo matado en defensa propia, sino una brutal mutilación, hecha con mucho sadismo. La maestra les dice que, como ellos mencionan, no son pruebas concluyentes. Que dada la descomposición del cadáver y los animales que ahí habitan, ese es el estado en que lo dejó la naturaleza. Y que los niños ya han pasado por mucho. Pero antes de esto, en esta edición brasileña, al mencionar lo de la mutilación, Sally tiene un flashback: El secuestrador entrando a la cueva y tropezándose con una cuerda puesta a propósito, cayendo sobre la fogata, quemándose. La escopeta se dispara, pero da contra la roca; los niños y Sally saltan sobre el sujeto, y le clavan sus lanzas múltiples ocasiones. Le lanzan pedruscos a la cara y al cuerpo. Gritan con una emoción ancestral. 

Sally regresa al presente. En silencio, los niños entran al aula y toman palos a manera de lanzas. Comienzan a rodear sigilosamente a los agentes, quienes deciden que mejor ellos atarán cabos, y que los dejarán en paz. Se van. Los niños ríen, se sientan en sus pupitres para guardar sus cosas. Sally se despide de ellos, y cada quien emprende su camino.

La cámara hace un close-up a una repisa donde tienen animales en formol, nada raro en una escuela. Pero se acerca más y más a un frasco donde se aprecia un corazón...humano.

Como decía, en la edición brasileña hacen ese cambio de escena a manera de flashback para añadir suspenso a, ¿qué pasó con el último secuestrador? En la versión original, esa secuencia no se ve cortada. Y le quita emoción.

Fin de Spoilers, y en fin, es una película que en cierto modo me marcó. La ví cuando era niño y yo estaba acostumbrado a que, si en una peli aparecían niños como protagonistas, o era de risa o era una de esas películas "bonitas" que pululan por doquier. Me hizo ver que tramas hay muchas y muy complejas. Y que los niños son tan vulnerables en ciertas situaciones, pero pueden actuar de una forma también cruel y salvaje, aunque sea en defensa propia. Y que pueden adquirir un coraje y fuerza cuando lo hacen en equipo. 

Así mismo, después de eso, ¿siguen siendo niños? Me refiero a un estado mental, A un estado social, al perder la inocencia al matar, incluso.



Un elemento de la trama es la niña más grande del grupo, Narelle (interpretada por Rebecca Rigg), y lo que conlleva que es un escalón en el crecimiento emocional, el ver que ya no se es más un niño y que quizás se siente esa no-pertenencia al grupo en el que se está. Es una adolescente ya, y los secuestradores hacen comentarios remarcadamente morbosos para con ella. Está en un punto en el que no sabe si aún es niña, pero tampoco puede calificarse como mujer. De hecho, en la escena donde se están quitando la ropa para nadar, todas las demás niñas lo hacen con el pecho descubierto, sin problemas; ella está a punto de quitarse la parte de arriba de su ropa interior, pero lo duda. No lo hace. Es consciente, en esa situación, de su evidente diferencia con respecto a los demás niños, además, si se me permite decirlo, es MUY evidente y siendo un escuincle no podía dejar de pensar en esa escena cuando está a punto de quitarse su top, o cuando ya estaba en ropa interior y se notan todas sus formas. Más tomando en cuenta que, a pesar de hacer un papel de "niña", en aquel entonces Rigg ya tenía 19 añotes. Me inquietó en ese aspecto en aquel entonces.Como que a mí, en aquel entonces, también medio me "despertó", IYNWIM.

Quizás tiene elementos de Los Goonies (sin el humor) y de El Señor de Las Moscas (sin niños matándose entre ellos). En el segundo caso, es la supervivencia, el regreso, por momentos, a una etapa previa a la civilización. A momentos donde la adrenalina se impone a las neuronas. Donde, o te mueres tú o me muero yo, pero no me atraparás ni me harás daño.

El sentido del trofeo. Del trabajo en equipo. Y en gran, muy gran parte, la fuerza de la mujer, que sale a flote cuando ve a seres vulnerables a punto de ser vulnerados, y ella no lo permite.

No encontrarán, quizás, esta película en algún Blockbuster, ya que fue hecha exclusivamente para televisión. Pero en internet, ya saben...bajo su responsabilidad.

Gracias a esta película, ver El Señor de las Moscas más adelante ya no fue tan cañón. Y en parte la inocencia, la idea de que los niños solo viven cosas "bonitas" por el hecho de ser niños, se me derrumbó en aquel entonces. Digo en parte porque esta película fue otro de los elementos que me lo hizo ver. Otra cosa que me hacía evidente el hecho de que no por ser niño se es feliz fueron mis propias vivencias no tan afortunadas. No soy cinéfilo, pero tengo, como ven, una pequeña selección de películas de culto.

Fortress. Una película que pueden ver incluso en YouTube, subtitulada, véanla antes de que la quiten:




Que la Gorda los acompañe...

jueves, 13 de junio de 2013

México y el Culto-Cargo

Hace poco, la OCDE dijo que los mexicanos son de los que más trabajan en el mundo, y aun así, no ganan lo que sí pierden. La imagen que se tiene del mexicano en muchos ámbitos es que es huevón, que busca atajos en el trabajo y que realmente no hace nada. La realidad es bien distinta, pues son de los que tienen horarios laborales más largos, así como recorridos, y aun así, apenas llegan a fin de mes. Muchos, no todos, claro está.

En parte lo de la huevonez es cierto. Solo en parte. Imagínense, por ejemplo, un extranjero (no voy a decir nacionalidades nomás porque no quiero), que trabaja desde su oficina virtual en casa, trabaja 6 horas diarias, descansa sábado y domingo y gana 3 o 4 veces más que un mexicano que trabaja 10 o 12 horas diarias de lunes a sábado, y vive a más o menos una hora o a veces hasta 2 horas y media de distancia-tiempo de su trabajo.

Imagínense al mexicano, que de repente ve que puede hacer su trabajo en menos tiempo, porque ve que no es necesario tanto tiempo de estar sentado en una oficina. Pero no se puede ir a su casa porque el horario no se lo permite. Entonces, con ese tiempo que le queda, no le queda más que picarse los ojos y pensar de que, a pesar que lo tienen ahí tanto tiempo, apenas si puede pagar sus deudas, etc. O que hace mucho durante el día y no se nota su trabajo ni en la empresa ni en su bolsillo. Pues, lo único que queda es pensar "si trabajo más va a ser lo mismo, entonces, ¿para qué me esfuerzo más?" No hay incentivos ni resultados que puedan notarse en su período de vida. Su quizás única esperanza es que, de lo que trabaje, pueda dejarle la casa a los hijos, o aunque sea algún terrenito.

O ve que, por ejemplo, si trabaja en una empresa de gobierno pero como "outsourcing" o de honorarios, y tiene licenciatura, no tiene prestaciones ni nada, paga muchos impuestos (o se los retienen) y en cambio, el de la limpieza, que es sindicalizado y apenas tiene la primaria, llega con su coche nuevo, tiene un teléfono mejor que el de él, falta mucho al trabajo, llega tarde y tiene todas las prestaciones habidas y por haber, y además cuando sea viejo se va a jubilar. Pues la desmotivación es aun mayor.

Es decir, el mexicano no trabaja, burrea. El burro hace mucho, pero para él, los resultados y beneficios son pocos.

¿Qué hacen en otros países? Es menor el tiempo que hacen algo, pero hacen más cosas. Es decir, eficientan. En México eso está medio cañón por las ideologías tan arraigadas que tenemos desde, incluso, la Colonia. Una escena en alguna empresa mexicana u oficina podría sugerir algo así: El patrón tiene a los empleados como burros, y no puede ver que no estén haciendo nada (aunque en realidad ya hayan terminado) porque o, los amonesta, o les da más trabajo que muchas veces es innecesario. A pesar de las jornadas laborales, el patrón siempre dirá que son flojos y no quieren trabajar. Muy al estilo de los capataces españoles, que, a pesar de someter a los indígenas a trabajos que exigían más fuerza que la que poseían (trabajos que ni los españoles podían ni querían hacer), decían que los indígenas eran flojos, que no querían trabajar. 

Y culturalmente, también del lado de los empleados, está la idea de, o matarse trabajando, o creer que mientras más tiempo más se trabaja o se logran más resultados. El sacrificio autoinflingido y la idea ancestral arraigada de que "el trabajo no debe disfrutarse", "el trabajo cuesta trabajo, por eso se llama trabajo", "voy a trabajar, no a jugar". Idea que incluso nos venden en los medios.

Pero, ¿y el Culto-Cargo? A lo que voy es, después de esta especie de introducción que a la vez es catarsis, ¿no será que estamos haciendo algo mal, o al revés?

Y por cierto, ¿qué es el Culto-Cargo?

Este término, que es utilizado como "argumento" por muchos "investigadores" creyentes de los "antiguos astronautas" surgió de situaciones de la vida real, más concretamente, de la Segunda Guerra Mundial. En algunas islas de Melanesia, en Oceanía, se establecieron bases tanto japonesas como aliadas. Por increíble que parezca, los isleños habían estado, por siglos, desconectados de las civilizaciones circundantes, incluso, de la colonización inglesa en el resto de Oceanía.

Cuando las bases se establecieron, los isleños observaron que, además de la tecnología que traían los soldados consigo, traían bienes tales como ropa, comida enlatada, herramientas de metal, medicinas y demás provisiones, cosas que los soldados solían darles a los nativos en un gesto de simpatía o en algunos casos, por curiosidad. Fue el contacto de una civilización primitiva con una tecnológicamente avanzada.

El ser humano, cuando ve este tipo de cosas, tiende a preguntarse, ¿cómo es que llegaron a ese punto de avance tecnológico, científico y con bienes tan prácticos? Los nativos de Melanesia vieron cierto beneficio en su "simbiosis" forzada con las tropas, sobre todo las estadounidenses. Pero seguían sin comprender cómo es que los gringos habían llegado al punto al que habían llegado. Observaban que a los soldados continuamente les caían "del cielo" los víveres, en las famosas cajas estas que caen de los aviones con paracaídas. Los veían hacer marchas todas las mañanas con fusil al hombro, hablar por radio, hacer ejercicio, entrenamiento militar, y utilizar aparatos como aviones y jeeps.

Imitando vestimenta y "rituales" que en realidad son actividades cotidianas para las "deidades"

La guerra terminó, y los soldados ya no tenían nada qué hacer ahí. Así que tomaron sus cosas y se fueron. Para los nativos, se acabaron las medicinas, la comida en lata, los regalos, los dulces, la ropa. Suena muy inocente y quizás hasta absurdo, pero realmente no podían comprender cómo es que los gringos tenían todo eso y ellos no. Eran (y son) incapaces de comprender que toda esa tecnología y forma de vida es el resultado de cientos de años de desarrollo científico, de investigaciones, de abandonar cierto estadío que aún los liga a la naturaleza.

Ejemplo de supuesto "culto cargo" en Brasil, basado en una leyenda muy antigua

La lógica de los nativos: Los gringos recibían todas sus provisiones porque hacían rituales tales como marchar en la la mañana y hablar por radio. No entendían que era parte de su entrenamiento militar. Así es que, aun hoy en día, en algunas islas melanesias, se ven extraños rituales que de ancestrales no tienen nada: isleños ataviados con un pantalón azul y con pintura en el cuerpo que dice U.S.A., cargando fusiles de palo al hombro, marchando en formación. ¿Por qué lo harían? Porque responde a esta "lógica". Si ellos imitan a los gringos, algún día lo que sea que haya en el cielo los beneficiará con comida, medicinas y muchas otras maravillas mágicas, según ellos. 

 Un avioncito inútil

No solo ese ritual de marchar pervive hasta la fecha. Los nativos han hecho "radios" de madera y cocos, donde simulan hablar, usando el "slang" de los gringos en las comunicaciones de radiofrecuencia, "Charlie, Bravo-Tango, Jezebel, OK Roger, Copy", etc. Increíblemente...NO es un ritual que ellos sepan que no lleva a nada. En realidad tienen ese pensamiento mágico, de que si lo hacen, serán como los gringos que alguna vez pisaron sus islas. Y esto se ha ido deformando aun más con las generaciones que han pasado. Mientras más alejado y menos fresco el recuerdo, más deformado y mágico se vuelve el ritual.

Incluso fabrican cosas como aviones y jeeps de paja, no esperando que se muevan o avancen, sino que esto tenga contentas a las deidades que ellos creen que les van a mandar cajas en paracaídas desde el cielo.

¿Resumen? En el caso del culto-cargo, se copia solo lo superficial, lo que es evidente para la vista, sin entender ni pensar en los mecanismos que llevan, por ejemplo, a que una civilización sea técnicamente avanzada. Es decir, si yo no puedo tener un avión, pero puedo hacer algo que al menos se vea como avión, quizás me pareceré un poco más a esos poderosos seres que alguna vez me visitaron.

O, si yo veo que un gringo que se llama "Brian" es triunfador, quizás el nombre tenga algo de poder en sí mismo. Como yo no me llamo así, voy a llamar a mi hijo "Brayan", aunque no sea alto ni rubio, pero teniendo la esperanza de que en su nombre vaya implícito cierto estatus y poder. O voy a trabajar la misma cantidad de horas que los japoneses aunque no produzca los resultados que ellos producen, pero como son las mismas horas, quizás sirva de algo.

O veo que, de acuerdo al culto religioso que tengo, el que más sufre es el que tiene recompensa más adelante. Pues a sufrir como burro para ganarme el cielo, aunque en el fondo desee que mi situación sea mejor. O, como en Brasil o en Chile tienen un medio de transporte que medio les funciona, pues lo voy a poner acá aunque no sepa si realmente se necesita o si podemos desarrollar algo propio, único y adecuado a nuestra situación específica. Aunque sea se parece, ya es ganancia aunque siempre vaya lleno y no resuelva el problema de movilidad en la ciudad.

O voy a seguir viendo qué hacen en otros países, pero de manera superficial, solo para parecerme a ellos pero sin entender el por qué son así o asá, sin pensar que podríamos tener un desarrollo propio, el desarrollo de una identidad más única, no tan copiada, que incluso podría ser mejor. Con que me parezca, igual y ya me van a ver como a sus iguales.

¿No habremos estado practicando el Culto-Cargo durante décadas? ¿No habremos estado solo imitando superficialmente modelos externos que no son una solución viable para NOSOTROS?

En fín, es solo una opinión, no soy una autoridad en el tema.

Que la Gorda los acompañe...

miércoles, 12 de junio de 2013

¿México siempre ha sido un país bananero?

Si hoy se busca en Google el término "bananero", se va a encontrar uno con famoso creador de videos y parodias que ha trascendido a nivel internacional a través de YouTube. Pero este término tambien se aplica, de forma despectiva, a países, personas o instituciones latinoamericanas que tienen muy marcado el estereotipo de flojos, fruteros, atrasados, corruptos y servidores de las grandes potencias mundiales.

México es un país que incluso se puede considerar así por los propios mexicanos. Que no avanzamos, que si el gobierno, que si el vecino, que si...se ha escrito mucho, y muchas cosas ya están choteadísimas, que si "los cangrejos japoneses y los cangrejos mexicanos", que "así somos y qué", y en parte creo que es porque algunas cosas de nuestra historia ni siquiera se nos enseñan a nivel básico, como queriendo borrar del consciente colectivo la capacidad creativa no del mexicano, sino de todos los seres humanos, o queriendo dar a entender que en México jamás se ha producido nada que trascienda más allá de las fronteras aparte de la comida, la virgencita, las telenovelas, cosas de las que muchos "verdaderos mexicanos" están orgullosos y consideran verdaderos productos de exportación mientras tienen hijos a los que llaman "Brayan", "Alepsis", y ven películas de bajo presupuesto sobre la vida en el ambiente narco.

Y esto, ¿siempre ha sido así? ¿En qué momento se "torció" la historia de México? ¿A quién echarle la culpa? ¿Habrá sido en la conquista, que, pobrecitos de nosotros, nos chingaron y todavía estamos traumaditos (aunque no seamos descendientes tan directosde los nativos auténticos, sino en realidad mestizos, la mayoría de la población)?

La verdad es que la presencia y los logros de México pueden observarse en la historia relativamente reciente, incluso en un tiempo tan "corto" como lo es un siglo; sí, es corto, si lo comparamos con la historia de la humanidad.

En el siglo XIX, México se puso al tú por tú con Estados Unidos. No ganó, pero le dio batalla, y no se diga durante la intervención francesa. 

De hecho, a manera de breviario, aquí están algunas de las aportaciones de México, dentro de México, y al mundo:

Durante la revolución mexicana, existía una empresa de corte militar llamada Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, que creó prototipos de tanques blindados y aviones (el avión Anzaldo fue un claro ejemplo de ello). Se hicieron pocos prototipos, cuya intención era ser usados en la guerra civil mexicana, y quizás en otros enfrentamientos en el mundo. A pesar de esto, es un buen aporte, ya que queda constancia de que aquí también se pueden hacer cosas que países de "primer mundo" hacen.

La tortilla ha sido, es y será, por mucho tiempo, básica en la alimentación del mexicano. En respuesta a la producción en serie, en el siglo XX se inventa la máquina tortilladora, cuyo ruido y movimiento a casi nadie se le ha escapado cuando está en la cola de las tortillas.

La píldora anticonceptiva fue desarrollada por un científico mexicano.

Guillermo González Camarena, en 1940, desarrolló un sistema de televisión a color, uno de tantos de los que llegó a haber, pero sentó las bases para mucho de lo que hoy conocemos en materia de entretenimiento.

Los creadores de google fueron asesorados por un profesor mexicano para su tesis doctoral, que fue, en fin, Google.

El concreto translúcido, un polímero que tiene propiedades mecánicas muy similares al concreto tradicional, y tiene aplicaciones donde lo estético y la resistencia no estén peleadas. Lamentablemente su producción está en pausa.

El mousepad fue inventado por un mexicano en 1979.

Los pilotes de control, un sistema de cimentación que fue desarrollado con base en estudios del suelo de la Ciudad de México, y que actualmente lo utilizan edificios tales como la Torre Latinoamericana.

El cinturón volador, el verdadero padre del Rocket Pack, esa mochila voladora que a veces sale en películas como las de James Bond.

En cuestión alimenticia, se desarrollan muchos productos derivados del nopal, del maíz y otros productos endémicos.

En la UNAM y en el Politécnico existen cientos de invenciones que no han salido a la luz por falta de promoción y también de interés por parte del público en general.

O sea, de que se puede, se puede. Esta solo es una pequeña lista. ¿Pero por qué, a pesar de esto, no estamos mejor?

Quizás podrían decirme que "es que es culpa, toda la culpa, del gobierno". Desde que me acuerdo que soy yo, el gobierno tiene la culpa hasta de que hace mucho calor o que llueve mucho. En gran parte sí. Sin embargo, como lo he dicho en otras entradas y lo comento de vez en cuando, somos millones de personas de las cuales, la gran mayoría, a pesar de que se quejan, son los que les mantienen el pico a los gobernantes, e incluso los admiran. Nos quejamos de Peña Nieto y un porcentaje importante votó por él. En gran parte es el destino que el pueblo (no todo, pero sí la mayoría) ha elegido. 

Talento hay, y aparte de las trabas que ponen "desde arriba", el mismo mexicano se las pone desde abajo.

Que la Gorda los acompañe...